En la actualidad la actividad económica se enfrenta a un profundo proceso de transformación. Básicamente, es posible observar esta dinámica de cambio disruptivo a través de dos fenómenos relacionados, dependientes uno del otro. El primero es el proceso de transición, desde la economía industrial, hacia la economía del conocimiento. El segundo, y como resultado de una cierta inadaptación a este proceso de cambio, es la crisis estructural, de modelo de crecimiento, que afrontan muchas economías nacionales, territorios, sectores de actividad y empresas en todo el mundo, entre ellas, el tejido productivo de la economía española (Torrent y Vilaseca, 2008) y, por descontado, de la economía catalana (Torrent y Díaz, 2008). En este contexto de cambio, el análisis de las fuentes de ventaja competitiva es esencial
porque nos acerca al potencial de crecimiento a largo plazo de una economía.
Como ha demostrado en reiteradas ocasiones la teoría económica y la evidencia
empírica disponible, el crecimiento económico cuenta con dos fuentes básicas: la inversión en factores productivos (capitalfísico, humano, tecnológico y organizativo, principalmente) y la innovación, o eficiencia con que se combinan estos factores. Debido a la presencia de rendimientos decrecientes, la simple acumulación de factores ⎯o, modelos extensivos de crecimiento⎯ acaba por debilitar las fuentes de la expansión económica a largo plazo. Sólo cuando la acumulación de factores se complementa con mejoras en la productividad del sistema económico (combinaciones más eficientes de los factores productivos) el modelo de crecimiento se convierte en intensivo y, por consiguiente, en sostenible en el largo plazo. De este modo, una economía eficiente y competitiva
dispondrá de unas fuentes sólidas, intensivas, innovadoras, de crecimiento,
mientras que una economía ineficiente y poco competitiva tendrá, al final, problemas
en la sostenibilidad de su crecimiento y, por lo tanto, de bienestar material de
la sociedad a la que representa.
En este contexto de análisis, un conjunto creciente de investigaciones han señalado
a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y a sus procesos
derivados de inversión e innovación, como una nueva fuente de productividad
En el terreno de análisis de la eficiencia empresarial, la evidencia empírica disponible
ha confirmado tasas de retorno de la inversión y el uso TIC superiores a la
de otros factores. Básicamente, la explicación del rendimiento diferencial de la
inversión y el uso TIC en las empresas puede atribuirse a la generación de innovaciones
complementarias (co-innovación) con otros componentes de la creación de
valor, en especial las mejoras de capital humano y la presencia de nuevas formas
de organización del trabajo y de gestión de los recursos humanos
¿PUEDEN EL USO DE LAS TIC Y LOS ACTIVOS INTANGIBLES MEJORAR LA COMPETITIVIDAD? UN ANÁLISIS...
Del mismo modo, la evidencia empírica disponible también ha confirmado una
importante vinculación entre la inversión y el uso de las TIC, y las mejoras de
competitividad empresarial, tanto desde la perspectiva de la reducción de costes,
como desde la perspectiva de la ampliación y diversificación de productos y mercados
Por otra parte, la literatura económica también ha evidenciado el papel creciente
del capital intangible en la explicación de la ventaja competitiva de las empresas.
En efecto, durante los últimos años se ha contrastado que los activos intangibles se
han asociado con la innovación tecnológica, en especial la de carácter digital, en la
explicación de las mejoras de productividad, reducción de costes y precios, diferenciación
y creación de nuevos productos y servicios, mejoras de calidad, y
aumento de la capacidad de ampliación y penetración de mercados, en muchos
tejidos y grupos de empresas en todo el mundo (López García et al., 2009). Aunque
ya disponemos de algunos trabajos para el caso específico de algunos grupos
de empresas de la economía española (Vilaseca et al., 2003; Delgado et al., 2004),
no existen muchas investigaciones que analicen la vinculación entre el uso de las
TIC y el capital intangible en la explicación de la ventaja competitiva para todo un
tejido productivo privado.
Precisamente, a continuación nos proponemos abordar el análisis de las vinculaciones
entre los tipos de inversión, la estructura de la empresa y la presencia en
los mercados exteriores, con el objetivo de contrastar un modelo de determinantes
de la competitividad empresarial. Además, una vez contrastado este modelo, pretendemos
corroborar también si el uso intensivo de las TIC genera un comportamiento
diferencial en el papel que los activos intangibles juegan en la explicación
de la ventaja competitiva empresarial. Para ello se utilizará una fuente primaria de
información, una base de datos para una muestra representativa de 2.038 empresas
en Cataluña. A pesar de la evidente orientación territorial de la investigación, es
posible justificar su interés al menos por dos razones. Primera, porque la información
disponible nos permite analizar la vinculación del uso de las TIC y la inversión
inmaterial en la explicación de la competitividad para el conjunto de un tejido
productivo, con empresas y actividades muy heterogéneas. Y, segunda, porque el
análisis realizado puede ser, por metodología y resultados, en buena medida extrapolable.
Como en otras economías y grupos de empresas de todo el mundo, la ventaja
competitiva del conjunto del tejido productivo privado en Cataluña presenta
unas características asimilables. La presencia mayoritaria de empresas de dimensión
reducida, poco intensivas en el uso de la tecnología y el conocimiento, débilmente
innovadoras, con un bajo nivel de formación y capacitación del trabajo, unos
usos TIC mejorables, y con importantes problemas de eficiencia y competitividad
El artículo consta de cinco apartados. Después de esta breve introducción, en la
que hemos situado la problemática y justificado el interés de nuestra investigación,
a continuación abordaremos la revisión de la literatura sobre las nuevas fuentes de
la competitividad empresarial. Seguidamente, ya estaremos en disposición de plantear
nuestras preguntas de investigación, la fuente de información y sus variables,
el modelo a contrastar y su corroboración empírica. Cerrarán el artículo las principales
conclusiones obtenidas en el análisis.